¿Cómo anda de salud el mundo editorial?

marzo 29th, 20129:18 am @

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por Alfonso Espinosa


El mundo editorial está pasando por un periodo de transición. La crisis, los cambios de modelo, internet y el advenimiento del libro digital, son algunos de los factores que están empujando a este sector hacia nuevos retos, que los autores, las editoriales grandes y pequeñas, los distribuidores y los libreros habrán de enfrentar en los próximos años. ¿Cómo está la salud del sector? ¿Hacia dónde va el mercado? ¿Habrá hueco para todos? ¿Morirá el libro tal y cómo lo conocemos? Éstas son algunas de las preguntas que les hemos lanzado a los personajes del mundo de la industria del libro que hemos invitado a participar en este reportaje.

UNA FRÁGIL SALUD DE HIERRO
El mundo editorial es una industria madura. No es una industria nueva que pueda crecer o decrecer a un ritmo, por ejemplo del 20%. Es una industria muy hecha, muy estructurada, relativamente antigua, pero muy abierta a la modernización. Cuando llegó la crisis y todos los sectores empezaron a caer, la industria editorial se mantuvo hasta el 2010 cuando cayó entre un 3% y un 5%. Según Antonio Mª Ávila, director ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España, “la caída ha sido menor también porque el gasto en España en libros no es de las primeros gastos que la gente recorta.”

Un rasgo importante del sector es que no necesita de grandes inversiones lo que hace que constantemente se estén creando editoriales. Se crean 200 nuevas editoriales cada año y mueren unas 200 también. Hace unos 10 años había unas 636 editoriales, hoy por hoy son más de 850. Para A. Mª Ávila, el abanico ha ido creciendo y hay nicho para todas estas nuevas editoriales.

Actualmente estamos viendo una restricción del mercado interior, no así en parte del comercio editorial exterior (México, Argentina, Perú o Colombia), producto de la crisis y de que el consumo está completamente paralizado y no hay crédito. Antes o después les tenía que tocar. Pero cuando uno mira la cifra y elimina lo que corresponde a los libreros, lo que corresponde a los distribuidores y se queda exclusivamente con los márgenes editoriales, aportando rasgos y características propias de la gestión editorial como la venta de derechos, el sector creció el año pasado un 0,5%.

Para Antonio Mª Ávila, “La salud del mundo editorial español es una frágil salud de hierro. La ligera caída tiene unas explicaciones muy razonables. Por un lado tenemos el consumo, pero uno de los factores más importantes son las políticas públicas. Los anteriores gobiernos dejaron de invertir en educación y en bibliotecas públicas. Según A. Mª Ávila, “Si al final, de la educación vienen 120 millones menos y del sistema bibliotecario 80 menos, ahí están los 200 millones que ha bajado el comercio interior.”
El comprador habitual de libros no ha dejado de comprar, quien ha dejado de comprar es el comprador ocasional de grandes superficies. Las librerías apenas cayeron en el 2010.

Según Antonio Mª Ávila, “Ahora mismo estamos en un cambio de modelo. El libro digital representa el 2.64%, unos 80 millones de euros, y este ritmo se va imponiendo poco a poco.” Sin embargo, no hay plataformas tecnoló-gicas suficientes para crecer por encima de estos números. Según los últimos datos, el porcentaje de población española con tecnología para soportar libros digitales es del 3%, aunque se espera un crecimiento importante.

Para A.Mª Ávila, este nuevo mercado no es un problema, es más bien una ampliación del negocio, una oportunidad de crecimiento. “El papel y lo digital convivirán durante mucho tiempo. Lo difícil ahora es saber los porcentajes y el ritmo de crecimiento, pero el mundo editorial está preparado para el cambio digital, existen alrededor de 50,000 títulos digitales disponibles en el mercado del libro digital español. La mayor demanda es que se persiga la piratería, que se valore el trabajo. El problema es que las compañías de telefonía y los buscadores tienen su negocio en el tráfico de datos y no les importa realmente el contenido. Mientras que ésto sea así, será complicado controlar la piratería en Internet.“

Aparte de los libros electrónicos, uno de los puntos fuertes de nuestro país está en su base de datos de toda la oferta edito-rial, la mejor de Europa, llamada DILVE (distribuidor de información del libro en venta en español) que se usa masivamente tanto dentro como fuera de España, con 400 millones de consultas.

PABLO ÁLVAREZ

“A pesar de que hay muchos libros digitales que se están vendiendo muy bien, hoy por hoy el libro electrónico todavía no es un negocio.”

Pablo Álvarez. Editor de los sellos SUMA de Letras y Aguilar, de Santillana Ediciones Generales. Antes de incorporarse a este puesto pasó por la editorial Martinez Roca donde, según él, aprendió mucho de lo que sabe sobre este complicado mundo de los libros.

“Como dijo Amenábar en Ipatia de Alejandría: El mundo cambió para siempre. Lo que sí hemos descubierto es que el mundo ha cambiado y nuestro negocio ha cambiado, cambiado para nosotros y para toda la cadena implicada en la producción de libros. En esta cadena también están los propios autores. Éste es un negocio que está cambiando a raíz de las circunstancias tecnológicas, a raíz de la crisis mundial y a raíz de la crisis que hay particularmente en España. Ahora ya no se vende tanto por distintos motivos, por lo tanto las cosas tienen que cambiar, pero se va seguir leyendo, van a seguir existiendo las grandes editoriales, por supuesto, con nuevas perspectivas a todos los niveles. Es lo mismo que está pasando en la mayoría de los sectores industriales de este país. No creo que el libro esté más afectado que otro tipo de negocios.
Estamos investigando y haciendo pruebas con el tema digital y descubriendo un mundo que es menos aterrador de lo que nos esperábamos cuando nos hablaban de la edición digital. La poca experiencia que tenemos nos dice varias cosas, una, que tiene que tener un precio más económico, lo único que podrá detener la piratería. Otro factor muy interesante es la cuestión del espacio. El librero tradicional no tiene demasiado espacio lo que significa que los libros que no han tenido una vida demasiado saludable, a los 15 días están fuera de las estanterías y lo normal es que te los devuelvan. El libro electrónico también nos permite relanzar títulos que ya no tienen cabida en las estanterías de las libre-rías, permite recuperar textos que en su salida no tuvieron demasiada suerte. En el mundo digital somos mucho más libres.
Es verdad que las grandes editoriales publicamos, tal vez, demasiadas novedades y es porque realmente tenemos una gran ansiedad por encontrar continuamente un best seller en cada nuevo título.”

“Yo creo que vamos a pasar unos años de libros de papel hasta que el libro digital funcione, con lo cual vamos a combinar las dos cosas durante algunos años. Debemos aprender mucho sobre como satisfacer al lector más clásico que quiere libro de papel y al lector más modernos que vive en un piso más pequeño y al que le beneficia mucho tener sus libros en el ordenador.”

“Y sobre todas las cosas vamos a un lugar común que ha existido siempre, los buenos textos, que siempre se podrán defender en papel, en digital y de todas las maneras. Al final el poder es de los textos y los autores.”

CHARO FIERRO

“Hay demasiados premios que van a caballo ganador y esto es muy lamentable porque se menosprecia el esfuerzo y la ilusión.”

Charo Fierro. Editora de Huerga y Fierro, una pequeña, pero respetada editorial que entre sus títulos aún apuesta fuerte por la poesía. Comenzó en este mundo en la época de la movida, está orgullosa de su independencia como editora y aún mantiene una gran ilusión romántica en cada uno de los más o menos 40 títulos que, hombro con hombro con su socio Antonio J. Huerga y muy cerca de los autores, publica su editorial cada año.

“La crisis se nota porque toda la cadena la está sufriendo. Sin embargo, yo veo la salud del mundo editorial bien, pero eso sí, en estos próximos años va a haber una criba tremenda y se quedarán las que sepan adaptarse, porque además de la crisis material existe también una crisis de valores, unida a los nuevos formatos y las diferentes plataformas sociales, que dará como resultado un marco muy diferente al que nos hemos movido tradicionalmente. Aunque creo que es importante mantenerse fiel a los principios básicos de la buena literatura, al gusto por lo que se hace.”

“Los distribuidores, como una parte muy importante de la cadena editorial, han reducido personal y en nuestro campo un distribuidor que no esté implicado a nivel emocional y cultural con nuestros libros, tiene menos posibilidades de vender. Actualmente a muchos distribuidores les da lo mismo comercializar un libro que comercializar, por ejemplo un producto de papelería. La poesía, en estos días, no es rentable. Sólo hay que ir a las grandes librerías y ver el mínimo espacio dedicado a ella. Sin embargo, sí se lee poesía. Se sigue publicando muchísima poesía, pero hay que utilizar otros canales para venderla que no sean las meras librerías. La poesía, hoy por hoy, se promociona a través de actividades culturales en su mayoría, los encuentros, los cafés literarios.”

“Dentro de la poesía un punto importante son los premios y hay muchos, sobre todo a nivel local, pero éste es un apoyo sobre todo para los autores y para las editoriales que llevan estos autores, como por ejemplo la editorial Visor, porque llega a acuerdos con los diferen-tes ayuntamientos, fundaciones… que realizan estos premios. Hoy, para un autor de poesía desconocido es impres-cindible pasar por algún premio. De todas formas existe la leyenda de que muchos premios están dados de antemano, por supuesto que hay muchos premios “justos” y “limpios”. Sin embargo, hay demasiados premios que ya van a caballo ganador y esto es muy lamentable porque el esfuerzo y la ilusión de muchos autores que se presentan a un premio se está menospreciando.”

“Muchas editoriales, por la crisis generali-zada del mercado, están en la resistencia. Las liquidaciones de los libros son casi cero, pero el futuro lo veo bien, porque es lo que nos gusta y lo que sabemos hacer. El futuro de las editoriales conso-lidadas dependerá de su capacidad de regeneración en relación a las circuns-tancias y los cambios que acontezcan, porque las plataformas de promoción, de distribución y de comercialización están cambiando. En Internet, una editorial pequeña tienen las mismas posibilidades que puedan tener las grandes. Internet está democratizando el mercado, aquí entramos todos, desde el punto de vista de plataforma comercial, como puede ser Google Book. Otra cosa son los libros electrónicos, en los que nosotros no hemos entrado, porque ahora mismo no hay mercado para la poesía dentro de los libros electrónicos.”

Carmen Fernández de Blas

“Los editores somos generadores de contenidos y por tanto nos dará igual vender un libro en papel, en soporte electrónico o en cualquier otro formato.”

Carmen Fernández de Blas. Editora del sello Martínez Roca, Grupo Planeta. Martinez Roca fue comprada hace algún tiempo por el Grupo Planeta. Sin embargo, sigue manteniendo su esencia y es algo por lo que Carmen trabaja continuamente, aunque existe una necesidad comercial a la que no escapa ningún sello.

“La crisis económica afecta a todos los sectores, pero creo que no ha afectado tanto al sector editorial como a otros. El libro todavía la gente lo compra y también tiene un valor importante, que lo notamos en las épocas puntuales, como regalo. Todavía el libro está considerado como un objeto de regalo a un precio muy aceptable. Lo que sí ha desaparecido es la compra de libros por impulso. Hay un cierto temor a la compra, que por supuesto se nota en todos los sectores. Pero con todo, a pesar de la caída del mercado de un 7 o un 8%, comparado con otros sectores, para el mundo editorial no es tanto.”

“La otra parte que está afectando al sector, y para mí es la más peligrosa, es el tema de la piratería digital. Hemos entrado en la espiral de la descarga ilegal, que afecta principalmente a los best sellers, a lo que vende. Sobre todo a la novela. Incluso podría decir que las descargas legales mayoritariamente son también de best sellers. Otra cosa son los precios, las condiciones, los formatos… donde se encuentra la verdadera clave del cambio de fondo en el que nos encontramos. De todas formas, los libros digitales aún no son un negocio ni aquí ni en Europa y en Estados Unidos comienza a ser, pero muy poco a poco. Por lo demás creo que, afortunadamente, el libro sigue siendo algo atractivo para el público objetivo al que vamos dirigidos, es decir, el lector.”

“Existe en el mercado un exceso de novedades que perjudica desde hace tiempo al sector. Por otra parte, todos los estudios que seguimos nos dicen que otro problema es que la prescripción básica de libros, es decir, cuando alguien se decide a comprar un libro, el porcentaje mayor es el de la recomendación de un conocido, de un amigo… la crítica literaria ha perdido en España esa función de prescripción para el gran público y además la función del pequeño librero de recomendar un libro se va perdiendo poco a poco, ya que la mayoría de las ventas se hacen en grandes superficies.”

“A mí no me asusta tanto la crisis, ya hemos salido de otras y el tener altibajos es normal. Yo soy positiva respecto a la salud del libro editorial porque la esencia del libro realmente es generar conocimiento y placer. Yo confío mucho en el placer de la lectura y eso va a pervivir. Otra cosa es cómo seamos capaces de hacer que eso perviva, pero la esencia es lo que funciona y lo que puede cambiar o se puede modificar es la forma, pero creo que ni para los autores ni para los editores, ni siquiera para los lectores, eso supondrá un problema, porque esa esencia es la que se busca y eso no ha cambiado.”

Jorge Eduardo Benavides

“Este nuevo mundo editorial que se avecina va a ser mucho mejor para el autor, más que nada porque lo que es muy difícil es que sea peor.”

Jorge Eduardo Benavides. Escritor peruano afincado en Madrid. Autor de novelas como Un millón de soles (Alfaguara, 2008) o La paz de los vencidos (Alfaguara, 2009) y de cuentos como La noche de Morgana (Alfaguara, 2005). Ha sido galardonado con diversos premios literarios, tanto en España como en Perú. Actualmente, además de trabajar en su próxima novela, imparte y dirige talleres literarios. Además, ha colaborado y colabora con revistas literarias como Renacimiento y los suplementos culturales Babelia, de El País, y Caballo Verde, de La Razón, así como con diversos medios de su país.

“Creo que el mercado sigue siendo saludable, mucho más que antes, pero no en los mismos términos en los que los concebíamos, con sus piezas correctamente instaladas como son el escritor, el agente, el editor, el distribuidor y el librero. Esto es lo que está cambiando. Nos enfrentamos a muchos y nuevos retos, por ejemplo el de la piratería, el de todo gratis, el de los derechos de los autores, que dicho sea de paso, siempre hemos sido los que hemos ganado menos.”

“El mercado editorial está pasando por un momento en el que nadie sabe hacia dónde va. Estamos viviendo una transición muy importante, una transición estructural, no sólo de cambios en el mercado sino en nuestra propia civilización. Se ha mirado con mucha suspicacia el libro electrónico y de pronto nos hemos dado cuenta de que no hay que tenerle miedo, de que es mucho más asequible. Además, estamos también cambiando nuestra concepción del libro como objeto. Yo personalmente creo que no desaparecerá, por lo menos no inmediatamente, sino que convivirán como ha ocurrido con otras tecnologías, pero se está modificando mucho el mercado porque ahora empiezan a surgir los escritores que no necesitan del editor. Ya hay escritores que han ganado cierto dinero vendiendo sus libros de forma directa. Esto no es una cuestión nueva, ya lo hizo Stephen King hace 10 años. Ahora indudablemente hay unas perspectivas muy grandes, pero nadie sabe bien cómo se va regular.”

“Habrá que pasar por una etapa de ajustes y regulación que sentará mejor o peor a unos y otros, pero esta regulación, por ejemplo respecto a la piratería, no debe pasar por un estado policial e inútil, habrá que ver cómo ofrecer un producto que lleve al público a decidirse por comprar legalmente. El ejemplo de la música es muy significativo, i-tunes ha encontrado el modo, canción a canción y hoy mucha gente no sólo compra música legal, sino que gasta en música más que antes. Estamos en los umbrales de una inyección de potencia en el mercado edito-rial, pero que nos obligará a cambiar nuestra visión del mismo.”

“En cualquier caso habrá que abaratar realmente los costos. Las editoriales quieren seguir ganando al mismo ritmo de lo que lo estaban haciendo en los últimos años, pero invirtiendo menos. Además, en las grandes editoriales hay un trasiego continuo de gente que no es bueno para un mercado tan sofisticado que requiere un editor de verdad, un editor que cuide y mime todo el proceso, que esté en contacto con el autor, que corrija con el autor, un editor que ahora mismo casi no existe, porque los editores trabajan para grandes grupos y hoy están aquí y mañana allá, siempre bajo la presión de los balances de ventas. En cualquier caso los editores tendrán que reducir los gastos y los sueldos.”

“Además, en España se producen muchos más libros de los que se venden y por supuesto muchos más libros de los que se leen, lo que ha dado lugar a librerías atiborradas de libros que no van a ninguna parte y esto en algún momento tiene o tendrá que explotar. No se pueden producir 70,000 títulos al año sin tener un verdadero mercado donde colocarlos.”

Carlos Alonso

“Quien no sea competitivo, no podrá sobrevivir y las grandes editoriales están acostumbradas a unas cifras que se han dejado de dar.”

Carlos Alonso. Editor de Ediciones Pàmies. En su pequeña, pero ambiciosa editorial, salvo las traducciones y, por supuesto, la impresión, él hace todo el trabajo, es un ejemplo perfecto de la reducción exhaustiva de costos y de amor por su trabajo. Con unos 20 títulos publicados al año apenas tiene tiempo para dedicarlo a su familia.

“El mundo editorial, de alguna forma está huyendo hacia adelante. Muchas veces las grandes editoriales, para maquillar los números o las malas ventas de un año adelantan títulos para poderlos sumar y cerrar las cuentas en positivo y ésto en muchos casos no me parece una estrategia global. Hay algunas editoriales grandes con problemas. Todos tenemos que poner de nuestra parte, si quieres sobrevivir en este mundo hoy por hoy hay que ajustar muchísimo los costes por eso ciertas editoriales pequeñas con costes muy reducidos pueden mantenerse y luchar frente a estas editoriales que ven el mundo del libro más como una industria. Quien no sea competitivo, no podrá sobrevivir y las grandes editoria-les están acostumbradas a unas cifras que hoy, en medio de la crisis, se han dejado de dar. La situación ha cambiado respecto a hace tres o cuatro años, cuando las ventas de libros estaban en alza. Por ejemplo una de las cosas que debe cambiar es el tema de los derechos de los autores, no se puede pagar hoy lo mismo que se pagaba hace unos años. Hay que reducir costes para reducir los precios y dar una oferta más competitiva al lector, con un precio más asequible.”

“Ahora, con el libro digital, el mercado editorial está sumido en una gran confusión, la gente no sabe por dónde tirar. Las grandes editoriales dicen que están apoyando el libro digital, pero es mentira, tienen miedo a la piratería, que es el gran mal de este mundo que se avecina. Va a pasar como con la música. La piratería toca incluso a los libros de papel, hay ciertos programas que permiten el reconocimiento de texto y la conversión a ciertos formatos. Las grandes editoriales están simplemente probando y utilizando el libro digital como una estrategia más para vender libros parados o antiguos, reediciones. Pero en un medio plazo, todos tendremos que entrar ahí.”

“Al final sobrevivirán los que ajusten costes y tengan un proyecto que sea viable a largo plazo, porque hay editoriales que han muerto de éxito. Con un proyecto con sentido, el pequeño editor podrá sobrevivir. De hecho, ahora mismo hay un auge del pequeño editor, tal vez porque las pequeñas editoriales cuidan más los detalles, se mantiene más la esencia del gusto por el buen libro, por supuesto sin dejar de lado la visión de negocio.”

Francisco Miguel Espinosa

Paradojicamente, los e books con un 18% de iva son proporcionalmente más caros que los de papel con un 4%.”

Francisco Miguel Espinosa. Joven autor de 21 años. Encerrado (Atlantis 2009) Primer accésit de relato corto en el xiv Certamen Arte Joven Latina y finalista del xx premio de Relato Joven El Fungible, organizado por el ayto. de Alcobendas. Distribuye gratuitamente sus relatos breves por Internet.

“El mundo editorial necesita reciclarse, necesita abrirse más a lo digital. Hay muchos puristas que dicen que el papel nunca morirá y efectivamente yo creo que nunca morirá, pero acabará cediéndole mucho terreno a lo digital. El papel no tiene que competir con las nuevas tecnologías, se ha de buscar un equilibrio que todavía no se ha encontrado.”

“Las editoriales tienen que adaptarse a las nuevas circunstancias y poner libros electrónicos a un precio que la gente esté dispuesta a pagar y esto pasa porque el gobierno apoye estas iniciativas con más reducciones de impuestos. Los libros en papel tienen hoy por hoy un 4% de IVA, mientras que los libros electrónicos siguen en un 18%, lo que hace que, a pesar de que parezca paradójico, los libros electrónicos sean proporcionalmente más caros que los de papel. El problema de no adaptarse es que propicias la piratería y hay muchas editoriales que están cayendo en este error.”

“Las instituciones deben apoyar la literatura. Hoy por hoy existen muchos pequeños concursos literarios que impulsan a los nuevos escritores y creo que incluso debería haber más.”