Antes de que cuente diez es el nuevo disco de Fito & Fitipaldis que verá la luz este mes de septiembre. Un paso más dentro de la carrera de un rockero para el que “son tan importantes Rory Gallagher o Tom Petty como Rosendo”. El 28 de diciembre actuará en el Palacio de los Deportes.
Aguarda con la misma impaciencia que en los comienzos este nuevo trabajo?
Si uno sacara un disco al año podría convertirse en rutina, pero en mi caso pasa bastante tiempo y siempre me da la sensación de que estoy volviendo a empezar. Ese nerviosismo y motivación son necesarios. Por otro lado tengo los nervios esos de pensar qué va a decir la gente de mi trabajo, qué respuesta habrá a mi mensaje.
¿Qué respuesta le gustaría recibir?
Además de que venda mucho, tenga éxito con la gira y seamos muy felices, en el fondo el objetivo es crear emociones, hacer sentir. Me da igual si el sentimiento es bueno o malo, pero la cosa es que cree esas emociones. Me gusta remover la cabeza y el estómago, eso me hace sentir afortunado.
Da la sensación de que este nuevo trabajo está más “lleno”, más cargado. Dado que lo grabó con el ‘batera’ Pete “The Attractions” Thomas (Elvis Costello, Suzanne Vega, Sheryl Crow, Fito Páez…) y con el bajista Andy Hess (Gov´t Mule, he Black Crowes o Tina Turner), ¿en qué grado han tenido algo que ver?
Siempre he cambiado músicos en cada disco y en este caso son más sonados porque son de “Primera División”. Casi siempre los cambios han sido en los puestos de batería y bajo y es porque son la base y los cimientos sobre los que caminamos los demás; se nota menos si cambias guitarras, saxo o incluso cantante. Habría sido fácil grabar con la misma banda con la que he hecho más de cien conciertos, pero cuando llamas a alguien para incorporarse hay que empezar de cero, ensamblar todo y no me da la sensación de que hago lo mismo que antes. Por otra parte, buscas algo nuevo y estos tíos, con su experiencia, han hecho unas bases muy buenas. El disco camina, independientemente de si gusta o no.
Pese a llenar estadios y pabellones, ¿no cree que su música es para degustarla en un local más íntimo?
Es algo que escapa a tu control. Hasta bien avanzado el proyecto de Fitipaldis tocábamos en salas más pequeñas, pero poco a poco hemos ido entrando en pabellones. No influye a la hora de componer, pero sí a la hora de enfocar gira y repertorio. Si hiciéramos, después de la principal, una gira más chiquitita –que lo estoy pensando- cambiaría el repertorio porque no es lo mismo actuar para 10.000 personas que para 1.000. En pabellones y estadios hay gestos y formas de hablar y dirigirse que se pierden y que en un teatro se integran muy bien como también encenderte un cigarro o tomar una copa. Actuar frente a más gente obliga a una mayor concentración porque además, por ejemplo, no permite que haya mucho parón entre canción y canción.
El estrés del éxito.
¡Llámalo así! Pero también es verdad que es una gozada salir a un sitio en el que 10.000 personas se conocen tus canciones. Aunque somos personas de costumbres nos gusta cambiar. Cuando tocaba en salas me ilusionaba cuando hacía un bolo grande y ahora al revés. ¡El inconformismo!
“Fuera de noticias que dan vergüenza como el tema de las bodas, o de las mafias que pueda haber en cuanto a su gestión, músicos como yo hemos vivido -ahora ya no- de los adelantos de la SGAE”
En este nuevo disco encontramos mucho saxo y mucho hammond (tipo de órgano). Pensar en Bruce Springsteen o Tom Petty es inevitable, como también en uno de esos templos de la música de Chicago o Nueva York, que homenajea en sus canciones. ¿Cómo ha influído la música americana en su vida?
Los Fitipaldis somos más seguidores de la música americana, nos gusta esa música negra de raíz que parte del blues. Pero la idea es buscar nuestro sello y mantener un lenguaje propio. Aunque haya guiños a ellos en el saxo de Javi y en los solos de Carlos o en los míos, no pretendemos ser Petty o Bruce.
¿Qué habría sido de Fito sin el blues y sin la inspiración de su amigo Robe Iniesta de Extremoduro?
Igual que me gusta esta música de raíz, he crecido con una influencia del rock nacional. Para mí es igual de importante Rory Gallagher que Rosendo. Creo que Fitipaldis sigue sonando a rock de aquí, sobre todo en cuanto abro la boca para cantar.
¿Ha dejado Fito de hacerse pajas desde la época de Platero cuando se lo coreaba el público en los directos?
(Risas). ¡En la última gira todavía me cantaban eso de “Fito se hace pajas”! (Risas). Y todavía tengo mis momentos…, ¡sobre todo con estrés! (Risas). La música tiene algo muy bueno y es que si dejara de tocar sería un tío de 42 años, pero mientras subes a un escenario o entras en un local y tocas, entonces vuelves a ser un chiquillo de 20 años. ¡Eso sí, ahora no haría botellón! Es el espíritu de Peter Pan que no te deja madurar del todo. ¿Por qué siguen tocando los Stones? Porque si no serían señores ancianos.
¿Qué le dicen las siglas SGAE?
Fuera de noticias que dan vergüenza, como lo de las bodas –en alusión la grabación ilícita de bodas por parte de la SGAE para comprobar si los salones pagaban el canon-, para la mayoría de músicos ha sido la gente que nos ha dado el dinero para vivir. Ya no, pero he vivido de los adelantos de la SGAE y es de agradecer, sin entrar en las mafias que pueda haber, su gestión, etc.
¿Y la palabra piratería?
¡La palabra ‘pirata’ me gusta mucho! (Risas). Tengo el corazón dividido porque por un lado, el entorno en el que me muevo, el 90%, si no son músicos son gente relacionada con la música (periodistas, gente de la discográfica, etc) y sí me da pena que eso se acabe y la gente en paro. He crecido con eso del manager, la llamada a las puertas, la discográfica y tal; tiene encanto. Pero por otro lado, las cosas cambian y no pasa nada. Mira los miedos con el aborto ahora, ¡qué horror! Pero lo mismo se decía del divorcio o la mili y no ha pasado nada. Somos tan conservadores, que no queremos cambios. Con los discos pasa lo mismo; hace 100 años no existían y la gente también vivía de la música tocando por ahí.
¿Qué es un músico?
No me queda claro. Supongo que alguien que entiende la vida con una banda sonora. Todo lo que me sucede y tengo es en cuanto, a raíz de, en torno a, fuera de…la música: mi novia, amigos, casa, forma de hablar, vestir…todo viene de ahí. No me imagino no poder interpretar o escuchar música. A algunos les importa menos lo que se ponga en un bar, pero otros seleccionamos, buscamos, encontramos un disco y queremos compartirlo; y lo hacemos con la gente que nos rodea y les quieres convencer. Un músico es el que entiende su vida alrededor de la música.

fito y los fitipaldis. Antes de que cuente diez
¿Qué es el éxito y cómo se vive?
En mi caso no es difícil. Es complicado llegar pronto a las cosas con un primer disco porque te pierdes una parte del rodaje. Yo lo he visto poco a poco. Desde el final de Platero y Tú al comienzo de Fito & Fitipaldis hicimos muchas cosas. Cuando veo un pabellón con 10.000 personas sé perfectamente que no es lo normal, pero hay otros que no llegan a verlo porque de primeras han estado ahí.
¿Qué sería de Fito sin su gorra?
¡Nunca lo sabremos! (Risas). Supongo que pasaría frío en invierno y me pelaría en verano porque soy calvo. No podría salir a cantar sin gorra, no me atrevería. Como diría un amigo: “Soy más alto que mi pelo”.
Adolfo “Fito” Cabrales nació en 1966 en Bilbao. Su carrera musical comienza en 1989 con Platero y Tú, banda que se convertiría en una referencia del rock nacional de los 90 junto con Extremoduro, con los que incluso girarían juntos. Ya en los últimos años de Platero, antes de disolverse en el 2001, Fito emprende su camino paralelo en solitario y publica en 1999, ya con Fito & Fitipaldis, A puerta cerrada. Posteriormente vendrían Los sueños locos, Lo más lejos a tu lado, Por la boca vive el pez y ahora, Antes de que cuente diez. Con más de un millón de discos vendidos y un montón de premios, en su pasada gira, a lo largo de más de 100 conciertos, lo vieron más de 700.000 personas.
entrevista de Nacho Salcedo. Fotos de Javier Salas.
publicada en la revista Plácet de octubre de 2009
www.revistaplacet.com
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