Jaume Llambí Riera, jugador de la selección española paralímpica de baloncesto

noviembre 6th, 201211:09 am @

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Jaume Llambí Riera


“Para mejorar Madrid,
la gente debería ponerse en nuestro lugar”

Jaume Llambí Riera, jugador de la selección española de baloncesto en silla que este año, tras 16 años sin haberse clasificado para unas olimpiadas, consigió alcanzar el quinto puesto, nos habla de su experiencia en Londres 2012 y de las dificultades que encuentra a diario en las calles de nuestra ciudad para moverse con su silla de ruedas.

Jaume realizando un lanzamiento con su equipación del CD Fundosa ONCE.

Jaume tuvo un accidente, fue atropellado por un coche, cuando tenía sólo 8 años, dentro de poco hará 30 años que va en silla de ruedas.

Después del accidente, que le dejó parapléjico de cintura para abajo, comenzó a hacer deporte como una forma de rehabilitarse, pero también como una forma de reintegrarse en la sociedad. “Te hace ver que, unos de pie y otros con silla, eres una persona igual que los demás.”

Empezó practicando la natación en un club de Barcelona, su ciudad natal, “para la rehabilitación es el mejor deporte que hay”, nos comenta, pero después empezó a jugar al tenis de mesa y el baloncesto en silla, que también se practicaban en ese mismo club, y compatibilizó los tres deportes durante algunos años.

Participó ya en las Olimpiadas de Barcelona 92 en el equipo de tenis de mesa, “El momento más importante y que me puso la piel de gallina fue la inauguración de las Olimpiada en Barcelona, sabías que eras el último en salir por ser el país organizador, das la vuelta a todo el estadio olímpico y sabes que tienes a toda tu gente en la grada, a toda tu ciudad, eso es idílico y más con 18 años.”

Con 23 años fue fichado por el equipo madrileño de baloncesto en silla CD Fundosa ONCE y se trasladó a Madrid donde además de jugar al baloncesto, trabaja para la ONCE en unas instalaciones deportivas de la organización en el departamento de recursos humanos. “La ONCE me dio la opción de trabajar aquí y de jugar en uno de los mejores equipos de España. Tenía que cambiar de ciudad y dejar atrás a mi familia. Empezamos con un contrato de un año, para probar a ver qué tal y ya llevo 15.”


Lo que sientes en una olimpiada es inexplicable,
deportistas de todas las nacionalidades unidos,
viviendo intensamente el deporte 24 horas al día.


Jaume Llambí Riera durante un entrenamiento diario con sus compañeros del CD Fundosa ONCE en las instalaciones deportivas del Colegio San Agustín de la calle Padre Damian del distrito de Chamartín.

La selección española de baloncesto en silla seleccionó a Jaume en 1998, tan solo un año después de llegar a Madrid y ese mismo año ya participó en los mundiales de Sidney. Después España no se clasificó para ningún mundial, ni olimpiadas hasta ahora, en Londres 2012. En el último Europeo que se celebró en Israel 2011 España quedó tercera y en Londres 2012, quinta. Un resultado excelente, teniendo en cuenta que llevaba más de 16 años sin clasificarse y eran casi todos los integrantes de la selección novatos en unas olimpiadas. Según Jaume, la clave de estos buenos resultados en las últimas participaciones internacionales de la selección española de baloncesto en silla se debe al cambio del equipo técnico. “Desde mi punto de vista”, recalca Jaume, “no se llevaba correctamente todo lo que era el tema de la Selección, me refiero a concentraciones, material, planificación y sí que ha habido varios problemas, y esto, claro, repercute en los resultados. Después hubo un cambio de presidente de comisión, hubo un cambio de seleccionador de equipo técnico y no sé si fue casualidad o no, pero con nuevo equipo técnico y los mismos jugadores se llegó a las semifinales y quedamos terceros en Israel añadido al buen resultado en Londres.

La experiencia de Jaume en las últimas olimpiadas ha sido como un sueño. “Unas Olimpiadas para cualquier deportista es lo máximo, Lo que sientes es inexplicable, deportistas de todas las modalidades y nacionalidades unidos, viviendo intensamente el deporte 24 horas al día.”


El deporte es una manera de rehabilitarte físicamente
y de reinsertarte en la sociedad.


Los bordillos adaptados de las aceras en los pasos de peatones están en demasiadas ocasiones mal acabados y con baches o defectos corregibles, resultando un obstáculo importante para muchos discapacitados que a diario se mueven en silla de ruedas por nuestra ciudad.

Obstáculos en el día a día

Jaume se mueve con absoluta facilidad, sube y baja del coche, montando las ruedas de su silla, en menos tiempo que del que empleas en ofrecerle ayuda. Su excelente condición física le permite enfrentarse casi a cualquier obstáculo con el que se encuentre en la ciudad. Sin embargo nos confiesa que no es fácil andar por ahí en silla de ruedas y no todo el mundo tiene su musculación y su ancha espalda producto de años de entrenamiento dedicado al deporte.

Su primera pega la encuentra en los remates adaptados de las aceras en los pasos de peatones. Según él casi nunca están bien acabados, “Mucha gente piensa que todo está correctamente acabado, porque lo ve desde el punto de vista de alguien que no tiene que ir en la silla”. Efectivamente, recorriendo tan solo algunas calles alrededor del Colegio de San Agustín, donde entrena a diario, en el distrito de Chamartín, nos encontramos con que la mayoría de los bordillos supuestamente adaptados, son un peligro para pasarlos en silla de ruedas. Su acabado y mantenimiento deja mucho que desear. Incluso, una pareja que se cruza con nosotros nos comenta que para ellos, pasear con el carrito de sus gemelos por la calle es casi un rallie cada día.


“Las plazas de parking para minusválidos
no se respetan lo suficiente.
En muchas ocasiones ppodría denunciarlos,
pero busco la consideración y no la multa”

En segundo lugar, Jaume nos habla de los aparcamientos reservados a los minusválidos. “No todo el mundo los respeta lo suficiente y a diario pasa que llegas a una de estas plazas y está ocupada por un vehículo sin tarjeta de minusválido. Te quedas esperando y cuando llega la persona te dice que ha aprcado 5 minutos, pero realmente tú llevas allí media hora. Muchos ponen siempre la misma excusa. La gente debería estar más concienciada y ponerse en nuestro lugar.”

Otro de los problemas que Jaume se encuentra cada día es el transporte público “Dicen que el de Madrid es el mejor y es cierto, pero aún hay muchas estaciones de metro que no están adaptadas y no hablemos ya del autobús. Además, en el metro los ascensores para munisválidos están averiados en demasiadas ocasiones y lo que tengo que hacer es pedir ayuda o ir hasta la parada siguiente y volverme andando. Esto genera mucha inseguridad y te lo piensas mucho antes de plantearte ir a donde sea en transporte público.”